ORACIÓN

Se llaman oraciones las frases usadas normalmente por los hablantes para referir a hechos, afirmándolos o negándolos, o preguntando por ellos, o incitando a realizarlos o a no realizarlos, o manifestando el deseo de que ocurran, o expresando ante ellos un afecto (alegría, pena, indignación, cólera, asombro, etc.); p.ej.,

1. Para afirmar o negar un hecho:

Ese que sale de los puentes, de detrás de las piedras, ese que vive en las grutas, uno igualito al que doña Adriana mató, ¡ése soy yo! (M. Vargas Llosa, Lituma en los Andes)

A los niños no les interesó la noticia. (G. García Márquez, Cien años de soledad)

2. Para preguntar por un hecho:

¿Quién contó al Nazareno el episodio que acabamos de bosquejar? (R. Palma, Tradiciones Peruanas)

¿Conoce usted a Pedro Páramo? (J. Rulfo, Pedro Páramo)

3. Para incitar a realizar o a no realizar un hecho:

Traigan el oxígeno que está en la ambulancia. (I. Allende, La casa de los espíritus)

Traéme de una vez ese matecito. (Fl. Sánchez, Barranca abajo)

¡No lo nombres! (R. Guerra, Lucía Miranda)

4. Para manifestar el deseo de que ocurra un hecho:

Ojalá no se le haya ocurrido pasar el río detrás de su madre. (J. Rulfo, Es que somos muy pobres)

5. Para expresar un afecto hacia un hecho:

¡Qué plumas brillantes que tiene el lorito! (H. Quiroga, El loro pelado)

De ellas se dice, respectivamente, que son declarativas, interrogativas, directivas, desiderativas y exclamativas.

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Hay oraciones simples y compuestas. La simples están constituídas por una sola cláusula normal; las compuestas, por dos cláusulas normales y un conjuntivo, o por un complemento marginal y una oración; p.ej.,

1. simples:

la santa nació en la casita de un corral (...). (B. Pérez Galdós, La vuelta al mundo en la Numancia)

Todos oyeron su grito de dolor. (G. García Márquez, Crónica de una muerte anunciada)

2. compuestas por dos cláusulas normales u oraciones y una expresión conjuntiva:

pasó por Yecla un pintor y retrató a mi bisabuelo paterno. (Azorín, Las confesiones de un pequeño filósofo)

no levantaba cadalsos, pero aplicaba el tormento a sus enemigos (...). (R. Palma, Tradiciones Peruanas)

aunque no había niños jugando, ni palomas, ni tejados azules, sentí que el pueblo vivía. (J. Rulfo, Pedro Páramo)

No vi su rostro, porque me cegaba la luz. (J. L. Borges, El jardín de los senderos que se bifurcan)

he visto a todas las mujeres de todas las naciones, así que tengo autoridad para decirte que eres (...) la más hermosa de la tierra. (G. García Márquez, La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada)

Funes no me entendió o no quiso entenderme. (J. L. Borges, Funes el memorioso)

Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. (J. L. Borges, La casa de Asterión)

todos (...) quisieron mover el acorazado para que el torpedo no lo tocara. (H. Quiroga, La guerra de los yacarés)

En el bosque hay lobos, pero los lobos no me arredran y mi hacha nunca me fue infiel. (J. L. Borges, El disco)

3. compuestas por un complemento marginal y una oración:

el gran cuatrero (...) era indudablemente el comisario Barraba (...). (R. J. Payró, Pago Chico)

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Usos normales.

Es muy raro que en la segunda cláusula coordinada figuren componentes de la primera oficiando de igual modo. Lo normal es que se omitan; p.ej.,

a la izquierda se divisa la cocina y a la derecha el cantarero o zafariche. (Azorín, Las confesiones de un pequeño filósofo) <= a la izquierda se divisa la cocina y a la derecha se divisa el cantarero o zafariche

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En las coordinaciones de cláusulas que componen nombres de hecho, normalmente que se reitera después del conectivo; p.ej.,

declara que la Compañía es omnipotente, pero que sólo influye en cosas minúsculas (...). (J. L. Borges, La lotería en Babilonia).

del hablar