CAPÍTULO 12

Cuantificantes

    Hay cuantificantes de dos tipos: numéricos y generales.

§ 1. Cuantificantes numéricos.

    Son los nombres de los números naturales; i.e., uno, dos, tres, etc. [1].

    A ellos hay que agregar las frases más de C, menos de C, alrededor de C, aproximadamente C, cerca de C y unos C  ( C, cuantificante numérico) usadas para nombrar números mayores, menores y próximos al nombrado por C [2].

§ 2. Cuantificantes generales.

    Son las palabras algún, algunos, ningún y todo [3].

§ 3. Variantes

    ambos es variante de dos [4].

    sendos es una variante de dos correlativa de dos [5].

    unos es variante de algunos [6].

    nadie es variante de ninguna persona [7].

    nada suele usarse como variante de ninguna cosa o de ningún hecho [8].

    ninguno es variante obligada de ningún cuando se elide el nombre al que precede [9].

    cada, cada uno, cualquier y todos los, son variantes de todo [10].

    todo seguido de un sustantivo suele usarse como variante de toda porción de o toda parte de [11].

    cuanto suele usarse como variante de todo [12].

    cualquiera compone una variante partitiva de todo [13].

    cualquiera es variante obligada cuando se elide el nombre al que precede [14].

    un es variante de todo [15].

    Excepto todos, la variante normal del cuantificante que precede a los pronombres del número plural es la partitiva [16].

§ 4. Observaciones.

    Antes de uno a nueve, veinte y se escribe como prefijo veinti [17].

    todo suele usarse como palabra invariable en la composición de frases metonímicas [18].

    todo un y un, seguidos por un nombre, sirven para encarecer el objeto nombrado [19].

    nada suele usarse para enfatizar la negación [20].

    Seguidos de de, los cuantificantes numéricos y cada uno, ninguno, cualquiera, alguno,

    algunos, varios, muchos, muchísimos, pocos y poquísimos componen variantes partitivas de sí mismos [21].

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NOTAS

[1] Ejemplos:

¿Cómo había de resistir un hombre a los tres que le acometieron? (en V.Salvá, 'Gramática de la lengua castellana según ahora se habla', § 12.5.1.2.)

Surgía de ese universo de piedra un poderoso aliento místico (...). (C. Alegría, 'La piedra y la cruz')

junto a la losa constitutiva, fundamental, del zafariche, se ve una tinaja (...). (Azorín, 'Confesiones de un pequeño filósofo')

Dentro de una semana tendrán a su disposición tanto los hombres como el dinero. (J. Rulfo, 'Pedro Páramo')

ella estaba dispuesta a irse con lo único que tenía: un peso y veinticinco centavos. (G. García Márquez, 'Cien años de soledad')

El muchacho sacó un puñado de dólares (...). (M. Vargas Llosa, ‘Lituma en los Andes’)

A un cuarto de legua (...) levántase un cerrillo de forma cónica (...). (R. Palma, 'Tradiciones peruanas')

Dos o tres mordiscazos he dado en toda mi vida (...). (Azorín, 'Confesiones de un pequeño filósofo')

ostentaba siete estrellas de plata (... y ocho calderos de sable (...). (R. Palma, 'Tradiciones peruanas')

quedaron tendidos en la plaza (...) nueve payasos, cuatro colombinas, diecisiete reyes de baraja, un diablo, tres músicos, dos Pares de Francia y tres emperatrices japonesas. (G. García Márquez, 'Cien años de soledad')

[2] Ejemplos:

los desertores se llevaron más de mil caballos (...). (E. Zeballos, 'La conquista de quince mil leguas')

no me contento con menos de tres [caballos de silla] (...). (B. Pérez Galdós, 'Las tormentas del 48')

[3] Ejemplos:

Algún marinero la encontraba llorando y la acariciaba. (L. Alas "Clarín", 'La Regenta')

Lo que suelen hacer algunas mujercillas simples y algunos embusteros bellacos es algunas misturas y venenos con que vuelven locos a los hombres (...). (Cervantes, ‘Quijote’)

Ningún vapor iba a pasar por allí (...). (H. Quiroga, 'La guerra de los yacarés')

todo hombre que no trabaja, que no produce, vive de la labor de otro, o de otros cien (...). (Pío Baroja, 'La lucha por la vida - Aurora roja')

[4] Ejemplo:

le apretó con ambas manos la garganta (...). (Cervantes, ‘Quijote’)

[5] Ejemplo:

dos hombres a caballo, envueltos en sendos ponchos (...), entraron al tranquito al pueblo (...). (R. J. Payró, 'Pago chico')

[6] Ejemplos:

Unos pescadores indígenas (...) les indicaron (...) que no habían visto pasar a nadie. (G. García Márquez, 'Cien años de soledad')

poseía unos viñalicos y unas tierras paniegas. (Azorín, 'Confesiones de un pequeño filósofo')

rezábamos unas breves oraciones. (Azorín, 'Confesiones de un pequeño filósofo')

[7] Ejemplo:

Nadie había puesto los pies en esta estancia desde hacía mucho tiempo (...). (Azorín, 'Confesiones de un pequeño filósofo')

[8] Ejemplos:

no se conoce nada que de un modo o de otro no se haya antes querido (...). (M. de Unamuno, 'Del sentimiento trágico de la vida')

En Macondo no ha pasado nada (...). (G. García Márquez, 'Cien años de soledad')

[9] Ejemplo:

vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó (...). (J. L. Borges, 'El Aleph')

[10] Ejemplos:

cada día había menos compradores (...). Vargas Llosa, ‘Lituma en los Andes’)

Cada materia, cada libro (...), cada instante, quieren su propio tono. (Azorín, 'El escritor')

los huéspedes se largaron cada uno a su trabajo. (Pío Baroja, 'La lucha por la vida - La busca')

Para subir, cualquier escalón es bueno. (J. Benavente, ’Los intereses creados’)

Ciro (...) sabía llamar por su nombre a todos los soldados de sus ejércitos (...). (J. L. Borges, ‘Funes el memorioso’)

ahora me siento (...) ansioso de que mi nombre suene en todos los oídos (...). (B. Pérez Galdós, 'Zumalacárregui')

[11] Ejemplos:

En dos minutos la gamita se tomó toda la miel (...). (H. Quiroga, 'La gama ciega')

esa tarde toda la familia se enfermó del estómago. (L. Esquivel, 'Como agua para chocolate')

por el lado de Elguea se ve toda la costa española y parte de la francesa. (Pío Baroja, ‘Las inquietudes de Shanti Andía’)

Me has contado toda tu vida. (M. Vargas Llosa, ‘Lituma en los Andes’)

Hoy está todo Madrid colgado (...). (B. Pérez Galdós, 'Luchana')

Todo eso que dices (...) es una pura pamplina. (Pío Baroja, 'La lucha por la vida - Mala hierba')

[12] Ejemplos:

Tita utilizaba en su colcha cuanto estambre caía en sus manos (...). (L. Esquivel, 'Como agua para chocolate')

Estaba suscrita a cuanta revista (...) se publicaba en Europa (...). (G. García Márquez, 'Cien años de soledad')

Obsequiábannos (...) cuantas cosillas consideraban buenas. (C. Alegría, 'Navidad en Los Andes')

[13] Ejemplos:

la niña era tan diestra (...) como cualquiera de sus hermanas. (G. García Márquez, 'Cien años de soledad')

pudo elegir cualquiera de los destinos (...). (J. L. Borges, 'Tres versiones de Judas')

[14] Ejemplo:

Cualquiera se habría rendido a la adversidad (...). (B. Pérez Galdós, 'De Oñate a La Granja')

[15] Ejemplos:

¿Cómo había de resistir un hombre a tanta belleza y tales atractivos? (en V.Salvá, 'Gramática de la lengua castellana según ahora se habla', § 12.5.1.2.)

un artista no debe exhortar ni pronunciar sermones (...). (M. Vargas Llosa, 'Almas inflexibles')

[16] Ejemplos:

¿Alguno de ustedes se llama Juan Darién? (H. Quiroga, 'Juan Darien')

Nuestros petisos estaban ya acostumbrados a cargar con dos o tres de nosotros a un tiempo. (G. Hudson, 'Allá lejos y hace tiempo')

No conquistó la simpatía de ninguno de nosotros. (G. Hudson, 'Allá lejos y hace tiempo')

[17] Ejemplo:

¿A los veinticinco o a los cincuenta años? (Azorín, 'El escritor')

[18] Ejemplo:

Antonia había nacido para madre; era todo ternura, todo compasión. (M. de Unamuno, 'Abel Sánchez')

[19] Ejemplos:

Todo un Amazonas era necesario para llevar al Océano las vertientes de tan vastas y tan elevadas cordilleras. (en A. Bello, 'Gramática de la lengua española', § 858 (b))

No era fácil deshacerse de un Álvaro de Luna. (en R.A.E., 'Gramática de la lengua española',1924, § 79)

Cinco presidentes en sólo dos semanas es todo un récord (...). (M. Vargas Llosa, '¿Por qué? ¿Cómo?')

[20] Ejemplo:

Esto no es nada fácil (...). (M. Vargas Llosa, 'El gigante y los enanos')

[21] Ejemplos:

Uno de los murmuradores sostuvo que (...) quedaban impunes los delitos (...). (R. Palma, 'Tradiciones peruanas')

Dos de los compañeros (...) cruzarán la frontera (...). (J. L. Borges, 'El muerto')

ninguno de ustedes sabe andar por la tierra. (H. Quiroga, 'El paso del Yabebirí')

la niña era tan diestra (...) como cualquiera de sus hermanas. (G. García Márquez, 'Cien años de soledad')

Consideraciones filosóficas hay en algunos de sus poemas (...). (Azorín, 'El escritor')

muchos de estos jóvenes conocen (...) las obras del maestro. (Azorín, 'El escritor')

pocos de los que viven en Buenos Aires recuerdan que no todas son flores para los que habitan al sur del Río Negro. (R. J. Payró, 'La Australia argentina')

 



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  Esteban Saporiti

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