HABLA

Hablar es una actividad de la que todos tenemos experiencia directa, rica y variada. Su concepto es por lo tanto inteligible, y nos valdremos de él como fundamental y primitivo (ir hacia atrás es inútil, pues toda explicación de hablar reposa en nociones menos claras).

Hay varias especies de habla. Las más frecuentes - y también las de mayor interés para la gramática - son la enunciación, la pregunta, el mandato, la expresión de deseo y la expresión de emoción.

En la enunciación el hablante afirma o niega algo acerca de algo o de alguien, como en El farol de la esquina está roto y María no vino; o algo en general, como en Todas las mujeres votaron; o bien combina ambas cosas, como en Nadie aprobó a Juan.

En la pregunta, incita al oyente a responder (por ejemplo, diciendo ¿Qué hora es?, a decir la hora).

En el mandato, incita al oyente a hacer algo (por ejemplo, a que alcance el plumero, diciendo Alcanzame el plumero).

Ejemplo de expresión de deseo es Ojalá que tu carta llegue mañana; de expresión de emoción, ¡Qué hermoso día!

Pero la lista es larga: también son especies de habla la llamada, el envido (en el juego del truco), la promesa, la absolución, la condena, el juramento, el bautismo, la declaración de marido y mujer, la apuesta, etc; por ejemplo, dichos en circunstancias apropiadas, ¡Juan López!, Envido, Te prometo que iré, Yo te absuelvo, Lo condeno a dos años de prisión, Juro desempeñar fielmente el cargo, Te bautizo Damián García, Los declaro marido y mujer, Te apuesto diez pesos a que se cae.

del hablar